viernes, 25 de febrero de 2011

Amor imposible



Tú Romeo y yo Julieta.
Tú con ella y yo con él.
Y las miradas matan.
Sí, aquellas que te atrapo al vuelo,
que me queman el corazón y me yerten la mano.

Si no me hubieras empujado a él.
Si yo no te hubiera malinterpretado.
Si no me hubiera podido mi indecisión.
Si ella no hubiera estado.
Si sólo fuéramos tu y yo.
Si sólo me hubieras sostenido un segundo más la mirada para leer mis labios entreabiertos.
Si me hibieras sostenido un segundo más en tu brazos mientras bailábamos.
Si no me hubieras dejado volar, asustada como una golondrina en su primer vuelo:
con miedo a caer, a romperme de nuevo.

Y ahora alea yacta est:
ni todas las canciones escuchadas a un suspiro de distáncia,
ni todas las confianzas dadas,
ni todas las bromas confidentes,
ni todas las conversaciones sobre ella,
Podrán devolvernos aquel viernes.
El viernes que puso dirección a nuestros destinos disparejados.

Por nosotros, espero que mi mente haya jugado esta vez el papel mentiroso y que nada haya sido verdad.
Pero mi verdad es ésta: hoy te miré a tí más que a él.
Ninguna mano cogida ni beso efímero podrán cambiar eso.